martes, 23 de diciembre de 2014

AURA Apoya A Jóvenes del C. J. La Pirraya Para Celebrar La Navidad en Col. Las Arcas

Cipotada chula,

Me llena de gran alegría contarle que, dos entidades juveniles de nuestra querida Armenia: "Acción Poética" - Sección Armenia y el Club Juvenil "La Pirraya" de la Colonia Las Arcas, nos contactaron recientemente para solicitar de nuestra ayuda económica (que es mas apoyo, que otra cosa) pues tenían en mente efectuar unas actividades que beneficiarían a algunas personas en sectores menos favorables allá en nuestra querida Armenia.

Afortunadamente, pudimos ayudar (aunque sea de manera mínima) a ambas entidades y, estas, lograron efectuar sus respectivas actividades con resultados claramente favorables y satisfactorios. La entidad Acción Poética realizó su actividad consistente en la recaudación de víveres y ropa para las personas más necesitadas del municipio así como prepararles una cena navideña a los indigentes; mientras el C. J. La Pirraya planeaba desarrollar una serie de actividades para personas de todas las edades residentes en su colonia (Las Arcas) que comenzarían con un torneo rápido de futbol para jóvenes sin importar su género, es decir, para equipos femeninos y masculinos, pasando por una quebrada de piñatas y repartición de juguetes para los niños y niñas de la colonia y culminando con la celebración de las finales del torneo, premiación a los/as ganadores/as y una venta de comida y convivio comunal.

Nosotros/as en AURA nos sentimos muy orgullosos/as y felices por haber proveído la ayuda para que estos jóvenes pudieran disfrutar de su refrigerio, de su refrescante bebida, que los/as niños/as tuvieran sus piñatas y golosinas y que, además, los integrantes de los equipos de futbol se compren -para empezar, aunque sea solamente una pelota de futbol- que les sirva para ocuparse en cosas constructivas pues sabemos que es así, como ayudaremos a evitar que se propagen las pandillas, los vicios, la vagancia y también -por supuesto- procurando que nuestros/as hermanitos/as gocen de una Navidad feliz en armonía, en comunión, en amistad y con esperanza. 

A juzgar por las fotografías recibidas de parte del joven Miguel Molina (quien es el líder de este grupo y es un joven a quien AURA, por medio de Minchito Cienfuegos, le provee de una pequeña beca para que curse sus estudios universitarios), las actividades de su grupo fueron totalmente satisfactorios, exitosas y consecuentemente alentadoras. 

Y pues, al reiterarle a los ejemplares jóvenes de estas entidades armenienses nuestra intención de siempre estar ahí, listos y atentos a proveer la ayuda que Dios nos permita dar, con mucho gusto, le muestro a usted, querido/a hermano/ de raza, dichas fotos para que al igual que yo, sienta esa alegría, esa satisfacción, ese deseo de ayudar para que nuestros jóvenes sigan adelante, hacia adelante, SIEMPRE HACIA ADELANTE.
















































































































































miércoles, 10 de diciembre de 2014

Solo Sé Que Esta Es La Temporada de Enamorarse

Cipotada chula,

Ya un poco mas "calmado", un día después del "ajetreo" legal al que asistí ayer, allá en California, ahora, sin darme cuenta y sin tener algún intento y mucho menos interés particular, hoy, este día y, mas precisamente, esta tarde/noche en esta "mentada", ajena y uraña ciudad mejicana en la que me encuentro en estos días, me llegó al espíritu (y me lo llenó), un sentimiento de tranquilidad, que se alivianó de otros sentimientos y estados mentales que incluso colaboraron a que mis "dolencias" corporales se amilanaran, es decir, me hicieron sentir, sano (o por lo menos, con menos dolores), alegre, optimista y con ganas de seguir en esto que se llama vida.

También, entre los sentimientos que inexorablemente se acompañan de pensamientos, me llegó al espirítu el sentimiento (estado mental) de tranquilidad que -casi siempre y de manera natural- genera buenos recuerdos, bellos recuerdos y recuentos memorables de cosas bonitas, de cosas buenas, de situaciones lindas que por esa misma razón, se quedan grabadas en la mente y recuerdo del ser humano y así, esta tarde, allá en mi oficina, se me vino el recuerdo de esta gente bella y querida que en su momento, me brindaron cariño, atención e importancia y de quienes, sobresale este recuerdo que ahora, me dispongo a contarle a usted, querido/a hermanito/a chulo/a, con la idea y esperanza que sea de su agrado y que con él, usted también traiga recuerdos similares a su memoria y mente y que así, comune conmigo en esta intención de brindarle un merecido reconocimiento a nuestra bella gente, la gente armeniense, gente buchona que hace que nosotros/as los/as biennacidos/as armenienses, nos sintamos orgullosos/as de nuestro origen.

Este es mi recuerdo:

En la acera de la casa de la familia Sandoval, a la par de la "sanidad" del pueblo, ahí debajo del palo de almendras, estábamos una mañana de Diciembre varios cheros de ese barrio, cuando con Carlos María Sandoval y Gil "Tarira" Moreira, decidimos ir a bañarnos a la "gigantesca piscina" de Tutunilco; Gil se atravezó la calle para ir por su "4 varas" (una hondilla de gancho, de 4 varas de hule, ya que para él, la "bañada" era cosa secundaria que en caso de decidir hacerlo, bien lo haría con sus pantalones puestos), mientras Carlos entraba a su casa a agarrar dos "calzonetas" (una para él y otra para mi) y en cuestión de minutos, estábamos listos... ¡y en camino!

Agarramos para abajo y media cuadra después, cruzamos el portal de entrada de la Finca Las Palmeras, caminamos unos metros, cruzamos a la izquierda, saliéndonos de la calle para irnos enmedio del cafetal e ir a salir allá por el terreno de don Miguel Alonso (QEPD), adonde tenía la ladrillera -cabal por aquellos bellos, frondosos y bondadosos palos de mango-; de ahí, cruzamos a la derecha y agarramos el callejón que pasa (¿o pasaba?) a la par de la finca de don Mincho Cienfuegos (QEPD) hasta llegar al río.

Pues justamente pasando el río íbamos cuando en una de las pozas mas grandecitas (ahí por aquel muro de piedras donde lindaba la finca de don Mincho), notamos que en el río estaba una señora con sus hijas quien se nos quedó viendo con mucha atención y cuando nos acercamos lo suficiente, exclamó: ¡hola compadrito!, ¿¡Qué anda haciendo por aquí!? Era una señora amiga de mi mamá quien, junto a sus hijas, nos decían "compadrito" a mí y a mi hermano Balmore (y "comadrita" a mi hermana Lupita) pues mi mamá era madrina de una hija de dicha señora (su segunda hija de nombre Samaria) y quien estaba lavando ropa.

Véngase para acá -me dijo-, a lo que yo, con gusto y alegría accedí despidiéndome de Carlos y Gil quienes no quisieron quedarse pues prefirieron seguir hasta Tutunilco. Después de ponerme la calzoneta que me había prestado Carlos, me metí al río a "nadar" con sus hijas, aquellas cipotas de las cuales, solamente la más grande (de nombre Vera) tenía blusa que le cubría la parte alta de su cuerpo, mientras las otras dos bichas, al estar solamente en calzón, obviamente tenían al aire libre sus pequeños pechos infantiles los cuales, debido a nuestra inocencia, no llamaban la atención ni significaban razón de vergüenza ni mucho menos de burla y así, nadábamos y nadábamos enmedio de nuestras largas y temerosas expediciones y aventuras temerarias que creamos por medio de nuestra extensa e infinita imaginación infantil, en las "temibles y salvajes" aguas de aquel inmenso, profundo e indomable río; hasta que mis "tripas me chillaron", indicándome que era hora de regresar a casa.

Me despedí de las "comadres" y me regresé a la casa a meterle a los "pipirines", contento sin sospechar de alguna repercusión sobre ese evento allá en el río pero, no sabía que unos días mas tarde, esa señora al ir en camino a visitar a su mamá (la señora de apellido Baires, quien vivía una calle abajo de la casa de mis abuelitos, mas precisamente enfrente del mesón de don Mincho Cienfuegos sobre la calle al cementerio), decidió detenerse en nuestra casa, para platicar con su comadre (mi mamá). Pues enmedio de la plática, la señora sin ningún propósito de causar daño, se acordó de mi "nadada" por el río, y le contó a mi mamá. Le dijo -bien contenta- que ella, cuando me vio pasar, me había invitado a nadar al río y que mientras me había "cuidado", yo la había "pasado" muy bien, bastante contento y feliz jugando con sus hijas, etc., etc. Mi mamá, no dijo nada en ese momento, solo se me quedó viendo y haciéndole mas preguntas a su comadre de mi "paseo" de ese día, allá por el río.

Al irse la comadre, mi mamá me dedicó toda su atención a las respuestas que me pidió le diera en respuesta a mi "vagancia" intolerable e injustificable y, al no tener respuesta que la tranquilizara, lógicamente, ¡se aprestó a darme mi bien merecido castigo!

Después, algunos días mas tarde, me encontré con Samaria ahí por la Sastrería Laínez y le conté de la "tunda" que me había dado mi mamá después que la mamá de ella le había contado sobre nuestra experiencia "nadadora", ella me respondió con pena y tristeza y casi llorando, me pidió "perdón", a lo que yo le respondí que no había necesidad pues no era la primera y seguramente no sería la última que mi mamá me pegara, que no se preocupara; ella sonrió y se alejó con su portabiandas color blanco, rumbo a su casa, que estaba allá en la calle que daba a la segunda entrada al estadio del pueblo, en la "colonia Alicia".

De seguro ella le contó a su mamá y hermanas pues cada vez que nos encontrábamos con alguna de ellas, el tema venía a cuento pero, lo que se me quedó grabado, fue la ocasión aquella en la que Vera, la hija mayor de la "comadre" y yo, nos encontramos en la acera del colegio mas famoso y prestigioso de nuestra bella ciudad, el internacionalmente reconocido Colegio Santa Teresita, en una tarde de día sábado, como a eso de la 1 y media. Yo iba a comprar un plato de sopa de gallina al comedor de doña María "La Tecleña" ya que a mi abuelito (QEPD), se le había antojado tomar sopa y pues, como les digo, ahí me encontré con Vera.

- Hola Compadre, ¿cómo está?
- Bien comadre ¿y usted?
- Ah, muy bien gracias,
- ¡Que bueno...
- y ¿adonde va, con esa olla?
- Ah, este... voy a comprar un plato de sopa de gallina, para mi abuelito...
- Ay que rico, oiga compadre, no se me olvida el castigo que le dio la comadre Aída, a causa de mi mamá...
- No, no se preocupe, comadre, a mí ya se me olvidó,
- ¿De verdad?
- Si...
- Oiga compadrito, ¿va a ir al baile ahora?
- ¿Cual baile, comadre?
- ¡el que va a haber en la alcaldía!
- pues, la verdad es que ni sabía que iba a haber baile hoy, y ¿cuenta va a costar la entrada?
- pues 25 centavos pero usted no se preocupe, si quiere ir, yo lo invito, ¿oiga?
- esteeee... ¿y usted quiere ir?
- Si, tengo muchas ganas, si se anima, ahí me espera enfrente de la entrada de la alcaldía como a las 3, ¿oyó?
- Si, está bien.

Y pues, como desde que era un cipote, al mentado Monsiour, le gustaba mucho bailar, mucho antes de las 3, ahí estaba ya esperando a su amiga quien llegó un poco tarde pasadas las 3; al verme, se sonrío, me hizo señas para que me encaminara a la puerta de entrada a la alcaldía y al llegar a ese lugar, ella sacó 50 centavos y pagó por la entrada de los dos; ya una vez adentro me dijo: mire compadre, ¡voy a buscar a mi novio, ahí nos vemos! (su novio era Paiza, quien después se convertiría en su esposo). Y me dio libertad para que yo bailara con alguna bicha de mi edad (mi "comadre" Vera es unos años mayor que yo).

Por unos instantes me puse a buscar una pareja de baile y cuando la encontré, la saqué y nos pusimos a danzar al mejor estilo de la época, mientras pasaba una y otra canción; en eso, llegó la comadre Vera quien lucía un poco contrariada o ¿quizás triste?, diciéndome que quería bailar conmigo. Me despedí de mi "parejita" y acerqué a la comadre en eso, empezó a sonar una bella canción, una bella canción que en esa época, estaba de moda en inglés y español, en realidad, estaba pegando golpe, enmedio de la "época de oro" de nuestra historia musical.

Nos pusimos a bailar y Vera, en pleno momento de bailar y enmedio de dicha canción (la cual ella cantaba a coro), me dijo: compadrito, esta canción me gusta mucho, mucho y quiero pedirle que cada vez que usted la escuche, ¡por favor de acuerde de mi!

Le prometí que si, y ella, no se si me creyó o no pero, se quedó tranquila; tranquila y sin imaginarse que yo, ¡si la había tomado en serio! y que le cumpliría mi promesa porque, desde cipote, me gustó ser una persona de palabra, tal es así que hoy, a bien -por lo menos- unos 45 años de distancia, sigo recordándole; sigo trayendo a mi mente ese recuerdo de esa ocasión así como mi promesa que se engalana y engrandece con mi cariño y agradecimiento por haber sido ellas todas (pero, Vera, con mas preponderancia) unas lindas y amables personas conmigo (en realidad con todos nosotros) y por eso ahora, tengo el gusto de brindarles este pequeño regalo cargado de cariño, agradecimiento y mis mejores deseos, adonde sea que se encuentren.

Y esta, es la canción a la que me refiero (¿se recuerda de ella?):








viernes, 5 de diciembre de 2014

Comunicamos el Lamentable Fallecimiento de Edith Benitez

Querida hermano/a armeniense,

Con mucha tristeza comunico el lamentable fallecimiento de nuestra querida Edith Benítez, hermana de Fernando, Hugo, Mayra y Vicky, dicho suceso acaeció en la ciudad de Los Angeles.

Su cuerpo será podrá ser visto durante el servicio de 12 a 3 de la tarde, este domingo 7 de diciembre en Felipe Bagues Mortuary, localizado en 1930 E. 1st. Street, Los Angeles, CA. 90033 con teléfono (323) 268-0759.

El funeral se llevará a cabo el lunes 8 de diciembre, a las 10 de la mañana en el Evergreen Cemetery del 204 N. Evergreen Ave. Los Angeles, CA. 90033, teléfono (323) 268-6714.

Al lamentar tan doloroso suceso, expreso a la Familia Benítez, mis sinceras condolencias y mi deseo que pronto encuentren paz y resignación, recordándoles que Edith, está adelante de nosotros en este inexorable camino hacia la eternidad, ya a la par del Todopoderoso.

Descanse en paz, Edith Benítez.

Sinceramente,

Edgardo Posada



El Arbol Que Me Vio Grabar Tu Nombre En Mi Corazón

Yo venía del molino de don Angel Espinoza (QEPD) de hacerle una mandado a mi tía Tita, quien me había pedido que fuera a traer un racimo de guineos majonchos que don Angel había traído de su finca, allá por el cantón Las Higueras; yo tenía por ahí de unos 8 a 9 años, quizás 10...¡no me acuerdo bien, pues!

Como el condenado racimo pesaba bastante y como los mentados guineos no se podían comer pues estaban verdes y tetelques, yo lo cargaba un poco malhumorado y de mucha mala gana; asiesque bravo y todo, decidí descansar un ratito cabal cuando iba a atravesarme el parque y ver que ahí estaba Tilinte, el Puma y otros bichos, jugando con una pelota de plástico.

¡Achis, yo voy a ver a estos bichos, un ratito! -dije- y puse el racimo sobre una banca. Viéndolos estaba, cuando vi que venía el "Colocho" González (QEPD), allá caminando por el lado de adonde estaba la Casa Susana, mientras en el portal de don Esteban Escobar (QEPD), estaba Moris Rivas (QEPD - hijo de don Esteban), junto a Chamba Pasparico (QEPD) y otros amigos a quienes no logro ubicar en mi olvidadiza mente; en ese momento me pereció que el Colocho González se encaminaba rumbo al portal, pasando por el local adonde estaba la agencia del I. R. A. (que era propiedad de don Rodolfo Girón - QEPD), antes del Cine Rey, como yendo a reunirse con Moris y los demás jóvenes que estaban ahí en el portal, pero en eso, allá por la entrada del parque que daba a la Farmacia del Dr. Lazo (QEPD), venía "Ticuco" Galdámez (Flores), quien le silbó al Colocho. El Colocho entonces, le hizo señas a Moris y los demás que estaban ahí, para que se encaminaran a reunirse todos en el parque, cabal a la par de bello kiosko que estaba a solamente unos pasos de adonde estaba yo sentado.

Aquellos llegaron, es decir todos los jóvenes que he mencionado hasta ahora: Ticuco, Moris, Chamba, por supuesto el Colocho y los otros dos, al punto de reunión que circunstancialmente habían decidido y que me proporcionaba, una posición excelente para observar lo que acontecería, en ese "cónclave" juvenil de mi pueblo; y lo que sucedía, era que Ticuco venía con la buena noticia que había conseguido que el "grupo" fuera a tocar a un pueblo (creo que dijo: Opico), se refería al grupo musical "Los Atomos" (el primer grupo musical "moderno", es decir, con guitarras eléctricas y órgano, de nuestra querida Armenia), aquellos dos (Ticuco y el Colocho) saltaron de la alegría, ante la satisfacción de los otros (y por supuesto, mía, que desde una distancia cómoda, observaba, apreciaba y me alegraba de lo que sucedía) enseguida el Colocho, respondió que ya tenía la letra y que ya se podía la melodía al órgano, de aquella bella canción que anteriormente durante un repaso, habían acordado aprender a tocarla.

Hablando al respecto, el Colocho detuvo toda la conversación diciéndoles que les quería mostrar una chulada de arte que llevaba en sus manos, enseguida les mostró un empaque de papel craft que abrió cuidadosamente hasta quedar a la vista, un hermosísimo dibujo en lápiz, del rostro de una bella mujer; de una preciosa mujer... ¡era la novia del Colocho y quien después, se convertiría en su esposa!

Todos los que estaba ahí, comentaban que realmente el dibujo era bello y que reflejaba muy bien la belleza de la jovencita (ella, originaria de San Julián y de quien, infortunadamente se me ha olvidado su nombre en este instante), ante todo esto, yo me acerqué un poco de manera curiosa con la idea de ver dicho dibujo pues yo, también dibujaba cuando era un cipote escuelero y, para mi sorpresa y agrado, el Colocho acercó dicho dibujo a mi estatura y posición, para que yo pudiera ver bien a su "amada"; 

- ¡¿Verdad que está bonito el dibujo!? -me preguntó-
-  Ssssi, la verdad que si, pero es que ella es bien bonita (dije con un poco de miedo de incomodarle),
- Ah si, ¡ella es la mujer mas linda que he visto en mi vida!  
- Si, es cierto (dije, como si él hubiése hablado por mí),

En eso, aquellos le distrajeron y siguieron hablando entre ellos, ¡haciéndome a un lado! Mirá -decían- bien cabal le quedaron los ojos (ella es de ojos color verde vivo, brillante, bello), mientras el Colocho, hacía caricias sobre el dibujo (no lo tocaba para no dañarlo, sino que, hacía ademanes en el aire, sobre este). 

¡Ah... y también les quiero contar que ya me se la canción aquella! les dijo el Colocho, aquella que va a así, dijo y se puso a cantar:

"el árbol donde yo grabé tu nombre con tanta ilusión..." y siguió, siguió hasta cantarla toda y decirles aquellos que en siguiente fin de semana, iría a tocarle una serenata a su novia, allá a San Julián, porque quería cantarle esa canción...¿vamos? -les preguntó-, claro que si vamos a ir respondió Ticuco.

En eso, yo me acordé que tenía que irme con mi racimo de majonchos, y me alejé de aquellos con un ¡salú, Colocho!, ¡salú, Posadita! -me contestó aquel, con lo que me sorprendió y agradó mucho mas y me fui, me fui por la salida del parque que daba cabal a la esquina del billar de don Tanis (QEPD); cruzé a la derecha y caminando por la acera del atrio de la iglesia, las imágenes recien vistas y vividas se me venían una y otra vez, salpicando mi mente con esa alegría que me causaba ver a un joven nuestro tan ameno, tan sencillo, tan amable con todos, y sobretodo, verlo expresarse así de su novia, con ese amor, con ese orgullo, con esa felicidad reflejada en su rostro, en sus gestos, en sus palabras, en sus hechos y por todo eso, sin premeditarlo, esa "pareja" se convirtió a partir de ese momento, en la pareja "modelo", "ejemplar" y de "seguir" para mi. Y así, me placía mucho verles juntos en las raras ocasiones que yo tenía, cuando me iba a curiosear a los bailes de la alcaldía o cuando caminaban dandole vueltas al parque en las plácidas y hermosas noches buchonas.

También, esos momentos y esas palabras, esos gestos del Colocho me sirvieron de motivación para, una tarde irme a subir a un palo del Estadio nuestro (el primero que estaba cerca a la vieja taquilla), al cual, de manera rústica, pero muy llena de ilusión, le grabé las iniciales "M M" de mi "adorada" enmarcadas dentro de un corazón, al tiempo que yo, tarareaba esa bella canción que por primera vez escuchara al colocho González cantar para su adorada, y que por siempre se quedara dentro de mi recuerdo, como una de mis canciones favoritas, esperando que también lo sea para usted, es esta que traigo, en español e inglés:  






Datos personales

Salí de la "Tierra Linda" en 1979 y siempre soñé y añoré con regresar y ver a la gente querida y a los lugares que me vieron hacer muchas cosas allá hace muchos abriles ya...