domingo, 18 de enero de 2015

Un Largo Relato De Una Historia Corta, (Truncada Por Un Chambre) Parte II

Al día siguiente, yo pensé que no iríamos al baile pero, como a eso de pasadas las 10 y media, al estar parado ahí enfrente de la iglesia, a la par del puesto del "Chocomil Vitaminado", viendo a las ruedas dar vueltas y vueltas, fui sorprendido por aquella hermosura de mujer quien acompañada de su prima, se apareció por mi flanco izquierdo y de presto decirme... 

- ¡Hola, lo hemos andado buscando! 

- Si, interfirió su prima, ahí estamos de "pasmadas" paradas dentro de la alcaldía, esperándolo y esperándolo ¡y usted aquí afuera bien tranquilo! 
- Ay, perdónenme, pero pensé que ustedes no irían ahora al baile es que...
- Claro que vamos a ir, si yo... ¡a bailar he venido! -dijo aquella bella criatura-; ¡y vámonos ya, apúrese! -me ordenó-

Y yo, bien obediente, solo opté por revisar mi cartera, para asegurarme de tener los 3 "baros" (o sea 3 colones, nuestros bellos billetes que un idiota, nos los cambió por unos "dolores") que costaba la entrada y, al comprobarlo, decididamente tomar rumbo a la alcaldía, enmedio -abrazado- por aquellas dos cipotas bellas.


Volvimos a vencer a la noche y salimos de aquel lugar, complacidos, satisfechos y contentos de haber pasado una memorable y placentera ocasión bailando, platicando y sobretodo, disfrutado de la presencia de cada uno de nosotros dos; salimos de la alcaldía y nos quedamos cerca de la entrada esperando que llegaran por ellas, hasta que, el tío de mi "adorada" señaló desde el otro lado de la calle, en el parque, que era hora de ir a casa y, al despedirnos, logré notar en el rostro de ella, un deseo de continuar conmigo, de estar junto a mí y de consolidar lo "nuestro", pero -debido a las circunstancias-, solamente me dio un adiós con un dejo de tristeza, de resignación, de deseo, de inconformidad, de ganas de rebelarse... pero... se alejó, con esa bella e inigualable sonrisa de ella que juro...¡jamás he olvidado!


Y así, se llegó el 24 de noviembre, el último día de las fiestas y yo, desde temprana hora (como a eso de las 12 del mediodía, que para un joven es "temprana hora"), decidí ir a buscarla a la casa de sus tíos y al ir en camino, me encontré con aquel chero que me había pedido que le "enganchara" a la prima de mi "adorada", este, al verme, adivinó para adonde iba, por lo que solamente me dijo: ¡voy con vos Monsiour! Y se me pegó el baboso.


Lo que yo no le había contado a este chero, es que la prima de mi "adorada" me dijo que no le gustaba ese chero y que no le caía bien porque sabía que era muy "hablador", es decir, chambroso pero, yo no tenía valor de decirle eso a él y esperaba que este, se olvidara de todo pero, neles, ahí seguía este con la idea que "andar" con ella. Al estar bien cerca de la casa y pasando por una tienda, aquel me dijo que entráramos a comprar unos chicles. La cipota que estaba detrás del mostrador nos saludó bien sarcástica con un...¿vienen a ver a sus novias?  y continuó...¡lástima vos -refiriéndose a mi chero-, en quien te has fijado, esa "babosa" es bien creída, "¡se la lleva de muy, muy"! Y vos Monsiour, ni siquiera conocés a esa chera por la que andás "babeando", no sabés si tiene novio o quizás hasta marido, ¡no sean majes!


Yo, realmente no le puse atención a esas palabras y me salí inmediatamente del lugar, aquel se quedó ahí y yo me fui solo para la casa de los tíos de mi "adorada".


Llegé cabal a la hora que iban a almorzar por lo que me disculpé y dije que regresaría mas tarde pero mi adorada respondió que me quedara, que ella no almorzaría pues había desayunado recientemente, asiesque, me quedé y en la acera de la casa nos pusimos a pláticar hasta que a eso de las 3 me pidió que fuéramos a tomar chilate y junto a su prima, nos fuimos los 3. De regreso a la casa, mi "adorada" mi dijo que en la noche llegara temprano, como a eso de las 8 porque quería que la acompañara a las ruedas, antes de irnos al baile que sería el último de las fiestas del pueblo.


Sin saber como hacerle, y afligido porque no tenía suficiente pisto para las ruedas, me fui a buscar a don Angel Espinoza (QEPD) para pedirle que me "prestara" unos centavos. Para mi gran sorpresa, don Angel, me cuestionó por no haber ido a ayudarle en su negocio en esos días que estaban bien ocupados y que yo estaba de vacaciones, pero, al yo prometerle que a partir del próximo fin de semana iría, don Angel me dio un billete de 5 colones. Bien contento salí de ahí rumbo a mi casa para echarme los pipirines, bañarme, ponerme la mudadita que mi querida abuelita Paquita (QEPD) había dispuesto para mí y así, bien "tipería" encaminarme a la casa en la que estaba mi "adorada".


Fuimos a las ruedas, nos montamos en la "chicago rock", en la voladora grande, en la rueda de caballos grandes; dimos unas cuantas vueltas al parque, jugamos tirando unas argollas a las botellas de Coca-cola, compramos unos papelitos de la suerte (de los que nunca salen premiados) y después, fuimos a la casa para que ella se cambiara y terminara de arreglar para irnos al baile.


El baile fue una cosa especial, algo extraordinario, resulta que en medio baile, se vino la lluvia y ella, me pidió que nos saliéramos al patio de la alcaldía, es decir, a ese espacio que estaba en la esquina de la torre del reloj adentro del cerco de malla metálica, para que ahí bailáramos. La lluvia no era fuerte sino que caía como un suave manto de seda que nos envolvía en un mágico y secreto lugar que era compartido solamente por ella y yo (a pesar de la gran cantidad de gente que se encontraba en ese lugar a nuestro alrededor), y así, nos pusimos a bailar, nos pusimos a vivir ese momento bello y único que yo jamás voy a olvidar y que lo llevo aquí, en mi pecho, en mi corazón...


Y se nos fue la noche, nosotros bien embelesados, durante esas horas, no nos dimos cuenta de nada mas que de la presencia de nosotros dos, de esa inolvidable velada de amor, de pasión, de sueño, de deseos y nos tocó alejarnos del lugar, de la mano, agarrados de la mano aprovechando que el tío, no se había querido arriesgar a mojarse por la lluvia por lo que se quedó en casa. Y al estar a punto de despedirnos, ya en el umbral de la puerta de la casa, mi "adorada" me susurró que volviera en unos 15 minutos mas tarde, -que ella saldría en silencio y en secreto-. Entonces, yo me despedí de ellas, hice como que me alejaba pero, al voltear a ver y comprobar que ya habían cerrado la puerta, me topé a la pared detrás de un pequeño árbol que estaba por ahí, para esconderme; minutos mas tarde me fui de regreso hacia esa casa, en puntillas, tratando de no hacer ruido pero, en realidad no importaba pues a esa hora de la noche, el bullicio en el pueblo era aún grande a causa de la música de las ruedas y de las cinqueras que estaban alrededor del parque y a propósito, en medio del bullicio, sobresalía el del sistema de sonido de la "Empresa Henríquez" (dueña de la Chicago Rock, de la Voladora Grande y de la Rueda de Caballitos Grande). Llegando iba cuando ella abrió la puerta y llevándose el dedo índice a su bella boca cerrada me indicó que entrara en silencio; así lo hice y ya adentro, en el claroscuro de la sala,  aún se escuchaba el fondo musical del sistema de sonido de la "Empresa Henríquez" del cual precisamente salían las bellas notas de esta canción que hoy presento la cual, -al escucharla mi adorada- me dijo suavemente al oído que aunque no entendía bien lo que decía, esa canción -de verdad- le gustaba mucho; además de decirme que ella se acordaría de mí cada vez que la escuchara, enseguida ella acercó su bello rostro al mío, nos besamos y abrazamos con suaves caricias por un tiempo que nos pareció poco e insuficiente para "expresarnos" lo que sentíamos, lo que llevábamos adentro de nuestro ser, pero debido al miedo a que despertara el tío, ella se alejó de mi ardiente cuerpo, con lo que dispusimos detenernos y con la promesa que ella regresaría o mejor aún, que yo fuera a visitarla a sus casa en Santa Ana, me despedí y con ese sentimiento, me fui a "soñar" a mi casa.






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Salí de la "Tierra Linda" en 1979 y siempre soñé y añoré con regresar y ver a la gente querida y a los lugares que me vieron hacer muchas cosas allá hace muchos abriles ya...