viernes, 9 de enero de 2015

Un Largo Relato de Una Historia Corta (Truncada Por un Chambre) - Parte I

Ya el sol había sido vencido por su eterna amante y enemiga: la luna; y se había arrinconado allá después de los montes localizados atrás del cerro nuestro "Las Peñitas" que sostiene la esbelta cruz que vigila solemnemente a la querida y bella Armenia; con ello, la alegría que el astro mayor había proporcionado durante su recorrido de ese día a toda la "Tierra Linda" con su luz y calor, habíase suplantado por la magia del manto negro profundo del cielo Guanaco, con sus millones de astros celestes y sus respingos brillantes clavados en el firmamento quienes, atentos a la invitación ofrecida por la diosa nocturna, resplandecientes aceptaban gustosos y en franca algarabía, se lanzaban lacerantes, directos, profundos en busca de plena armonía que sirviera de impulso y estímulo a los seres terrenales que en esa hermosa noche, morábamos en la siempre bella Armenia. 

Era alborada de las fiestas patronales en mi pueblo, mas exactamente era un 19 de noviembre el cual, en preparación para tan magna ocasión, gustoso recibía de regreso en sus lares a queridos hijos e hijas que temporalmente se le habían alejado, así como a importantes visitantes y dignas personalidades quienes atraídos por la cada vez mas grande y creciente reputación de las excelentes obras y excelsas manifestaciones de arte y de cultura de las generaciones de armenienses, se apersonaban y en entusiasta expectativa, departían momentos de diversión en un ambiente de amistad en los diferentes lugares del pueblo, con una buena cantidad de ellos, congregada en el bello parque nuestro (al cual, deberíamos de cambiarle el nombre y ponerle Claudia Lars o Consuelo Suncín de Saint Exupéry, o el nombre de ambas).

Pues bien, después de la debida bañada "con guacalito" y, después de cenar junto a mi familia, me encaminé hacia el parque, con la idea de estar un rato con los cheros y después, ir a ver a la bicha, para platicar e indagar acerca de a cuales bailes de las fiestas ella tendría el permiso de asistir para así, yo contemplar mis posibilidades de acuerdo al pisto que tendría disponible. 

Al llegar al parque, me encontré con unos cheros y nos pusimos a dar vueltas; cabal enfrente de la alcaldía íbamos cuando una amiga que estaba sentada junto a otras muchachas en una banca de cemento, se vino a mi paso y me dijo que quería presentarme una bicha.

- Si, claro, ¿quién es?
- Ah, vos vení, es una prima mía que ha venido a pasear,
- Pero...
- Vení hombre, ¡te va a caer bien!
- Vaya pues, vamos...
- Mirá Monsiour, esta es mi prima quien ha venido de Santa Ana a pasar las fiestas aquí, es bien bailadora.

Al verla, no me quedó duda alguna que en efecto, esa joven era muy bonita. De sonrisa coqueta pero enigmática, de mirada inquisitora pero reveladora, de soltura verbal pero de recatada expresión, de armoniosa y atrevida manifestación corporal pero de cuidadoso y estilizado gusto al escoger sus movimientos, en fin...¡una completa belleza ante mis ojos!  

Yo, embelezado y todo, escuchaba y pretendía tener presencia en aquella charla que se desató entre quiénes estábamos ahí juntos en ese lugar, en ese instante, ante aquella bella jovencita, pero en realidad, yo estaba lejos, muy lejos allá en un recóndito y bello lugar, un lugar plácido, luminoso, alegre, feliz en el que me imaginaba junto a ella, en el que me hacía ver a la par de ella, caminando juntos en la playa, sin rumbo pero si con un destino...

En eso, la prima de mi "adorada", me trajo de regreso a la tierra, al preguntarme si iría al baile del Racing Jr. que se celebraría al día siguiente, en los "amplios salones" de la alcaldía municipal:

- ¿Qué pasó?
- Te pregunté si vas a ir al baile mañana, porque nosotras vamos a ir pero mi prima necesita un compañero de baile y yo le hablé de vos que sos un buen bailarín, ¿así es que...?
- Esteeee, yo creo que si voy a ir...
- Vaya, ¡ya está!
- Ah, ¿pero va a ir solo? (me preguntó aquella divina jovencita),
- Pues, si quiere voy solo, pero yo pensaba ir con unos cheros...
- ¡No, yo me refiero a que si no va a ir al baile con su novia!
- ¡No, yo creo que ella no va a ir!
- Bueno pues si ella no va, usted baila conmigo, ¿oyó?
- Si claro que si, por supuesto que voy a bailar con usted.
- Vaya pues, ya nos tenemos que ir -dijo la prima- y se alejaron del lugar.

Yo me fui a reunir con los cheros quienes muy atentos, me habían estado esperando ahí enfrente del "casino" y quienes querían escuchar que es lo que había sucedido en esa plática con esas jovencitas pero, mas exactamente para preguntarme por 'esa' bella cipota que no habían visto antes en el pueblo y que solamente habían apreciado que era bien bonita y asumían que acababa de llegar al pueblo. No les dije nada, pero yo, si me dije muchas cosas a mi interior.


Al día siguiente, temprano me fui a visitar a mi papá para pedirle pisto para ir a los bailes.


Ya de regreso en el pueblo y en la noche, se llegó la hora y como a eso de las 10, entré -yo solo- a la alcaldía y en un momento después, la vi a ella, vi a esa hermosa jovencita quien con su tierna sonrisa (que no tenía nada que envidiarle a una sonrisa de Marilyn Monroe), hizo que me animara a tenderle mi brazo en una espontánea invitación a bailar, que fue aceptada amablemente y en cuestión de segundos y sin mediar palabra alguna, El Monsiour bailaba con esa bella jovencita al compás del son de las canciones con las que Fiebre Amarilla se 'destapaba' en esa noche hermosa.


Bailamos, todas y cada una de las piezas musicales y sin darnos cuenta, se nos llegó la hora de despedirnos, cuando su prima se nos acercó con un...¡vámonos ya, que ahí está mi papá, afuera esperándonos! Mi "adorada" se me quedó viendo, con esa bella y penetrante mirada de ella que me hacía "patinar" y -con un sentido de autoridad- me dijo: ¡nos vemos en el baile de mañana!


Y así fue, al día siguiente, casi a la misma hora de la ocasión anterior, es decir, por ahí por las 10 de la noche; nuevamente me encaminaba a la alcaldía del pueblo que abría sus puertas para celebrar el día del C. D. Salvadoreño con un baile amenizado por la Orquesta Casino.


Con mi "adorada", quien vestía un hermoso vestido color negro con un "chal" también color negro pero con cientos de cuentas brillantes que le hacían juego a sus hermosos ojos claros y a su cabello amarillo, volvimos a bailar desde que nos encontramos, hasta que nos llegaron a "separar". Al despedirnos en la salida de la alcaldía, me dijo que quería que al día siguiente, fuera por ella a la casa de su tía para venirnos juntos al carnaval que se celebraría en la calle principal del pueblo. Está bien, ¿y a qué horas llego? -pregunté-; llegue a las 9 y media, a ver si ya estamos listas -respondió ella-.


Con todo esto, yo ni me acordaba de mi bicha quien con una chera, me había mandado un recado a la casa, para decirme que nos veríamos en el carnaval pero, la verdad es que, a mí ya no me importaba nadie mas que mi "adorada" y no puse atención cuando mi abuelita (QEPD) me dio el recado, en la mañana de ese día 22. En cambio, al llegarse la hora, me fui a buscar a mi "adorada" a la casa de su tía, pero ella no estaba en casa. Toqué y toqué pero, cuando al fin salió un señor (su tío), fue para decirme -de mala gana- que no estaban ahí y que no sabía adonde andaban. Un poco contrariado, me alejé de esa casa y por unos instantes pensé que ella se había regresado para Santa Ana; incluso, llegué a pensar que quizás había sido por mi culpa que la habían 'castigado' y mandado de regreso a su casa y así, con esa tribulación me fui para el parque adonde estaban unos cheros entre quienes, estaba uno quien al preguntarme por mi "adorada" me pidió que le invitara al grupo porque el tenía interés en la prima. 


- Mirá Monsiour, a mí me gusta esa mamacita pero no tengo valor de hablarle porque tengo miedo que me mande a la "mie...l de abeja" pero, si me ve con vos, creo que hasta acepte bailar conmigo, ¿qué decís?


- Pues, yo no tendría ningún problema si ellas fueran al baile pero resulta que no están, fijate que fui a buscarlas pero no están ahí, yo creo que mi "adorada" se fue de regreso para Santa Ana...


- No maje, si yo las acabo de ver, estaban en el salón de belleza ahí por el Batilandia, haciéndose un peinado...


- ¿Qué decís?


- ¡Simón Lucas!, las acabo de ver cuando iban para su casa.


Esa noticia me entusiasmó mucho y con un ¡te voy a enganchar con la prima!, le dije a mi chero que nos fuéramos juntos al carnaval. 


Al rato de estar ahí, caminando de un lado para otro, vi -ahí por la acera de la casa Quiñonez- a aquella hermosura de mujer, a esa preciosa jovencita que en apenas 3 días, se había adueñado de mis sueños, de mi imaginación, de mis ilusiones; y me le acerqué para con un: ¡hola pensé que no iba a venir!, asirla de la mano que le temblaba y que la sentí un poco helada; justo en ese momento, el Grupo Sagitario tocaba una bella canción romántica la cual, yo aproveché para -al bailar bien pegadito- agarrarle su mano derecha y llevármela a mi corazón para que ella, sintiera los latidos de este y que escuchara lo que mi interior quería decirle a gritos: ¡la adoro!


Con el fondo musical de esta bella canción que ahora traigo a cuento y que, en ese instante, significaba casi mi declaración de amor hacia esta bella, hermosa y adorable mujercita, bailamos y bailamos, quizás con deseos de hacer algo mas, talvez besarnos ¿quien sabe? la verdad es que, la pasamos bien y la noche, ya hermosa, se volvió también mágica, hasta que...nuevamente, "se nos acabó la peseta" y tuvimos que despedirnos, sin mas que un...¡nos vemos mañana! (muy emotivo, quizás hasta embelezado), y me alejé para mi casa que estaba localizada en la mera "Colonia Escalón" de Armenia.


Y esta es la canción de la que hablo, ¿La recuerda usted?, ¿Le gusta?, ¿Le recuerda algo?




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Salí de la "Tierra Linda" en 1979 y siempre soñé y añoré con regresar y ver a la gente querida y a los lugares que me vieron hacer muchas cosas allá hace muchos abriles ya...