martes, 2 de septiembre de 2014

Deprimido... ¡Muchas Veces!

Cipotada chula,

Por aquí les cuento esta "Babosadita" que recordé y con la cual, asocio esta bella canción del grupo Chicago.

Era una hermosa noche estrellada del mes de Agosto, el año: 1973, en la siempre bella Armenia. La ocasión, una boda que se celebraba en la casa de la familia Suncín, quienes seguramente le habían prestado la casa a la pareja que se "amarraba", para llevar a cabo la fiesta de recepción, después de la realización del evento religioso en la iglesia parroquial, por parte del cura local.

Pues bien, como a eso de las 2 de la tarde, ya se empezaba a notar el movimiento en dicha casa de la familia Suncín, la cual está localizada cabal, enfrente de la casa de mis abuelitos adonde crecí junto a mis hermanos, Lupita y Balmore; unas personas se dedicaban a poner sillas y mesas, otras a colgar en las paredes adornos de papel, otras a preparar los bocadillos y refrescos que ofrecerían a los invitados a la fiesta, etc. 

Unos años antes (en el 1969), con eso de la guerra contra un hermano país a la que los corruptos gobernantes de entonces nos habían embrocado, regresó al pueblo un grupo de jóvenes que había prestado el servicio militar y que precisamente habían ido a luchar a esa guerra fratricida y estúpida, entre estos jóvenes recuerdo a Oscar Montoya "Mondongo", y a Roberto Garay "Muñeca" y otros de quienes no recuerdo o no sé su nombre. Para subsistir, estos jóvenes buscaron algunos medios que les permitiera salir adelante, Mondongo aprendió la mecánica de banco y se dedicó a eso, por medio de un pequeño taller que abrió en el patio de la casa de su abuela; Roberto "Muñeca" adquirió un sistema de sonido con el cual amenizaba fiestas y así, es como Roberto fue contratado para que amenizara esta boda de la cual hoy estoy hablando.

Roberto llevó su sistema de sonido, en un pick up como a eso de las 4 y media de la tarde, a las 5 ya estaba haciendo pruebas de sonido y cuando la pareja recién casada, seguida de la fila de invitados llegó a la casa, el famoso y reconocido sonido del "Sueño de una noche de verano" de Mendelssohn, empezó a inundar el ambiente. La pareja se dispuso a bailar y acto seguido, lo hicieron los demás bailarines, mientras otros se encaminaban por otros senderos (en busca de comida unos, otros trás el "guarito").

No recuerdo los nombres de los que se casaron esa noche, pero si recuerdo que eran personas jóvenes, inexpertas y sin profesión alguna que pudiera servirles en el futuro para su sobre-vivencia. Yo, siendo un mozuelo de 16 años, apreciaba en la distancia (arriba de la persiana la puerta de la casa) el espectáculo que ofrecían los ahí presentes al verles bailar y sobretodo, escuchando la música que ofrecía "Muñeca", en eso, sonó esta bella canción que traigo a cuento ahora y la cual, no había escuchado antes. Me llegó el ritmo y sin dudarlo, me fui (sin que me vieran mis abuelitos) a meter a la fiesta, para preguntarle a "Muñeca" el nombre de dicha canción, así como para pedirle que la volviera a poner porque yo quería bailarla. Se llama "Deprimido" me dijo Muñeca, y ya la voy a poner otra vez porque a mí también me llega.

Aquel puso otra vez esta canción, yo la bailé y en una de esas, noté que desde mi casa, estaban viéndome bailar, por lo que me agaché un poco y al terminar la canción, me escabullí y en un santiamén, me salí hacia la calle. Me fui al andén de la casa de la tía Yita y en ese momento, al ver bailar a la pareja recién casada, no sé porque razón, se me vino el presentimiento que esa pareja no duraría mucho tiempo casada. 

¡Están muy jóvenes! -pensé-, ahora todo lo ven de vivos y brillantes colores pero cuando, pase algún tiempo y surjan necesidades o cuando sufran alguna urgencia, empezarán los reproches, y poco a poco, se irá deteriorando la cosa. En ese mismo instante, me prometí casarme solamente, cuando tuviera la certeza de poder darle a mi familia, de lo mínimo requerido para salir avante. 

Roberto, volvió a poner "deprimido" y de nuevo, toda la gente se lanzó al piso de baile, yo, escuchaba desde la distancia aquella bonita canción de la cual no entendía ni "J" pero que sin embargo, me gustaba, me llegaba, es que es ritmo me "asombraba", me embriagaba, al mismo tiempo que me llenaba de una tristeza inexplicable, es decir, me hacía sentir una extraña nostalgia por algo que no había sucedido y que no tenía razón de ser, sin embargo, estaba ahí, presente, viva... Yo, no me daba cuenta que era una presagio de un estado emocional al cual yo estaría sujetado muchos años después y ante el cual, llegarían lágrimas puras, limpias, sinceras las que se repetirían, muchas veces, muchas, cada vez que escuchara esta canción, cuando observara una pareja de recién casados, o mas aun... ¡cuando estuviera triste (o deprimido)! 

Y usted, ¿recuerda esta canción?, ¿le trae recuerdos?

Gracias por haberme acompañado hasta este punto.  

Un abrazo.  



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Salí de la "Tierra Linda" en 1979 y siempre soñé y añoré con regresar y ver a la gente querida y a los lugares que me vieron hacer muchas cosas allá hace muchos abriles ya...