miércoles, 17 de septiembre de 2014

Niños Cantores En Mi Pueblo

Querida cipotada chula,

Por favor permítanme ahora, comenzar esta "Babosadita" con una pregunta: ¿cuántos de ustedes, se recuerdan de este suceso que se diera en nuestra querida Armenia, hace ya varios abriles?

Desde que se anunció su presentación en el pueblo, se despertó un gran interés entre la comunidad, particularmente yo recuerdo que en casa, mi tía Chabelita (QEPD) comentaba con sus amigas acerca de esto mientras hacía planes para asistir, mis abuelitos queridos (QEPD, también) se unían a la expectativa y pues, con las cosas así, todo parecía indicar que este evento sería un motivo familiar, es decir, sería un acto al que asistiríamos todos en la familia.  

En casa de la tía Yita (QEPD, su hija (mi tía Tita) también se mostraba interesada en asistir y presenciar esta actividad, y es que, si no me falla la memoria, había sido el Club de Leones de la ciudad, del cual su papá, don Ángel Espinoza (QEPD) era miembro distinguido, la entidad que había logrado contratar a este importante grupo artístico musical, para que llegara al pueblo.

El día preciso se llegó y tal como lo requerían las ocasiones especiales, bien temprano en la tarde/noche me mandaron a bañarme, a ponerme una mudada limpia y a estar listo para irnos. "¡No te vayas a ensuciar, ni a poner a jugar en la calle para que no sudés ni ajés la ropa!", me ordenó mi querida abuelita Paquita (QEPD), pero -como siempre-, el "Monsiour cabeza dura" hizo caso omiso de la recomendación de su abuelita y se le metió la idea de ir a jugar "tripa chuca" allá en el andén-muro de barro de la casita que estaba a la par de la casa de la familia Cortez (don Gustavo y doña Ercilia -QEPD- padres de doña Inés), cabal jugando estaba, en eso, me deslicé del andén-paredón y me fui para abajo hasta caer "patas arriba" en la mera polvazón. Mi ropa me quedó llena de polvo, mi camisa estaba bastante sucia y mi pantalón, no solamente estaba sucio sino que también tenía un hoyo a la altura de la rodilla derecha.  

¡Vaya maje, ahora si me va a regañar Paquita! -pensé- ¡y lo peor, va a ser que ya no me lleven a la velada!, ¡Uta pen.. sante amigo, tenés que hacer algo pero ya! -me dije- y así, solo se me ocurrió ir corriendo por la calle y al pasar por la puerta de la casa gritarle a mi abuelita: ¡Paquita, me voy a ir adelante, allá los espero en el parque! Y me fui zumbado rumbo al centro del pueblo.  

Cabal cuando estaba llegando al parque noté que enfrente de la iglesia estaba estacionado un bus grandote del cual salían uno bichos bien vestidos, uniformados con sus trajes de colores sobrios y bien "portaditos", eran ellos, los cipotes que algunas veces solamente habíamos visto por televisión o simplemente habíamos oído hablar de ellos, eran los integrantes de la "Orquesta Juvenil Don Bosco". 

Por suerte, se llegó la oscuridad (lo que me ayudaría para que no me vieran bien la ropa chuca), en eso vi a mi tía Chabelita que se apareció allá por la esquina del billar de don Tanis, salí a encontrarla y a pedirle el pisto para comprar mi boleto de entrada. 

Ya una vez adentro del Cine Rey, comenzó aquel acto maravilloso que esos jóvenes nos brindaban con su talento musical y su presencia artística en el escenario; aquellos tocaban y cantaban haciendo sentir el ambiente lleno de alegría y gozo. Su ritmo musical era impecable y su compaginación en los movimientos simplemente impresionante, su vestimenta inmaculable -con trajes de color azul, camisas color blanco, con ribetes amarillos (y yo, ¡todo chuco y con el pantalón roto!) - con todo esto, el espectáculo era realmente espectacular e inolvidable. 

Yo, me sentía totalmente embelesado por tanta magia, tanta expresión magnífica de pureza e inocencia que aquellos jovencitos emanaban y que desplegaban haciendo que la gente se les entregara y que se manifestara en total armonía, casi comprometiéndose a forjar una comunión total (¡qué utopía, la mía!) y para mí, en ese instante, mi existencia a tan corta edad (tenía unos 8-9 años) se empezaba a enriquecer y engrandar con la concepción de la posibilidad de tener una mejor sociedad, de gozar de una sociedad en la cual todos fuéramos vistos igual, todos fuéramos tratados igual y que todos tuviéramos los mismos derechos, las mismas responsabilidades y sobretodo, las mismas oportunidades. 

En eso, salió al escenario el niño aquel, pequeño de estatura -y edad-, con esa tan privilegiada voz con la cual cantó la bella canción "Capullo de Alhelí" con la que, todos en el público nos entregamos a aplaudirle por tan magnífica manifestación artística y para pedir... "otra, otra, otra", hasta que el niñito este, regresó al escenario y canto, esa otra bella oda musical: ¿cuando, cuando?, con lo que parecía que se caería el techo del recinto aquel a causa de los aplausos y vítores para el niño prodigio.

La gente le seguía pidiendo a ese niño que cantara pero, obviamente, habría que darle también la oportunidad a los otros niños que igualmente cantaban maravillosamente con lo que, aquello era una experiencia bella, rica, cultural, social, única y con la gente de mi pueblo, muy participativa.

Finalmente, cuando el evento llegó a su fin, recuerdo que al salir del cine, mucha gente nos fuimos alrededor del bus de los jóvenes artistas, acompañándolos, expresándoles nuestro reconocimiento a su innegable talento y habilidad artística pero, mas importantemente, para agradecerles que hayan llegado a nuestro pueblo para hacernos disfrutar de su presentación y también por habernos hecho sentir, aunque sea tan solo una vez, IGUALES, en un mismo lugar, en una misma ocasión, en un mismo tiempo y espacio...

Y yo, que estuve presente en ese evento, con mucho gusto -y orgullo- le traigo estas 3 bellas canciones que recuerdo que aquel niño, pequeñito, chelito, zarquito cantara -entre otras canciones- en esa mágica y maravillosa noche buchona allá en nuestra bella y querida Armenia.

¿Y usted asistió a ese evento? Ojalá que si haya asistido, de no ser así... ¡pues al escuchar estas canciones que traigo aquí ahora, le den una idea de como fue ese evento! ¡Y si usted asistió, entonces, recordemos juntos, pues! 

Ahora, si usted es muy joven para esto, entonces, con humildad y sinceridad, le pido que lea y que con paciencia aprenda a conocer mas sobre nuestra cultura, sobre nuestras costumbres, sobre nuestras cosas que como buenos y buenos armenienses queremos exponer, desarrollar, mantener y hacer que ellas despierten nuestro orgullo de sabernos unos... ¡BIEN NACIDOS BUCHONES, por que eso, ES UN GRAN HONOR!

Y aquí están esta bellas canciones que espero, sean de su agrado y que le traigan inolvidables recuerdos.

Un abrazo.

El Monsiour.    



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Salí de la "Tierra Linda" en 1979 y siempre soñé y añoré con regresar y ver a la gente querida y a los lugares que me vieron hacer muchas cosas allá hace muchos abriles ya...