sábado, 15 de noviembre de 2014

Me Cansaba de Esperar En Medio del Sonido del Silencio

Cipotada chula,

Le quiero contar esta "Babosadita" que espero sea por lo menos de su interés, ya que... si fuera de su gusto... ¡sería como ganarme la lotería!

En medio de la clase de matemáticas estaba cuando a mi pupitre se acercó el profesor Canjura (quien era -¿o es?- originario de APOPA, ¡al derecho y al revés! -como decía él-), que yo creí era para ver como iba en mi ejercicio de un problema de dos ecuaciones que nos había puesto a la clase de octavo grado que cursábamos en ese año, pero me sorprendió pues en lugar de ver mi cuaderno y revisar mi avance en el ejercicio, se me quedó viendo seriamente a los ojos, al tiempo de decirme:

- al terminar la clase te quedás, ¿oíste?
- ¿ah?
- sí, ¡que te quedés después de la clase!
- ¿y eso, para qué?
- ¡que te quedés, te digo!
- pero... yo tengo que ir a hacer a la casa...
- ¡que te quedés, te dije!
- vaya pues...

Para que negar que a partir de ese momento, me agarró una gran canillera pues se me vino a la mente un montón de "razones" por las cuales, aquel viejo cab...allo, me quería castigar.

Pues bien, no habiendo mas remedio, me enriquecí de positivismo y me llené de coraje, los cuales se engrandecieron de valor al saberme ya un hombre (tenía unos 15-16 años), mas mi sentido de libertad y con la integración de los valores de honestidad e integridad que mis abuelitos (QEPD) me habían inculcado, tomé la decisión de quedarme y afrontar la situación.

El timbre sonó al término de la clase y con un poco de incertidumbre, vi como mis compañeros y compañeras de grado, entre quienes estaban Blanquita Durán, Norma Ríos, Nebo Membreño, Ricardo (el Gato) Montes y su primo Balta Montes, Carlos Hernández (el Carpintero), Reina Jiménez, Ademir Villalta, Rolando Esquivel, y otros/as mas, fueron saliendo y dejando el salón de clases, mientras en mi mente atribulada, la idea de salir corriendo aún estaba presente pero, al pensar que por mas que huyera en ese momento, tarde o temprano tendría que enfrentarme a esa situación, es que decidí no hacer nada fuera de lo "normal" y opté por esperar que salieran todos y todas para ver que era lo que el profesor Canjura tenía que decirme. Aquel, sentado enfrente de su escritorio, observaba por arriba de sus lentes, la salida del salón de cada uno de los alumnos, disimulando y viendo de reojo en dirección mía.

En unos minutos salieron todos mis compañeros y por unos interminables instantes, un silencio sepulcral reinó en el ambiente, mientras aquel hombre, revisaba o hacía como que revisaba una libreta que tenía en su escritorio y cuando yo estaba a punto de ponerme de pie y de iniciar mi retirada del lugar, el profesor Canjura volteó su mirada hacia mi, invitándome a que me sentara en un pupitre mas cercano a su escritorio.

- aquí estoy bien, ¿qué quiere decirme?
- pues mirá Posada, yo te he estado observando y veo que vos no sos tonto...
- ¡claro que no!, ¿por qué me dice eso?
- ¡esperate que termine!
- vaya pues, pero apúrese porque me tengo que ir, si me va a castigar, ¡hágalo de un solo!
- ¿castigar? ¿de qué estás hablando?
- pues, de lo que sea que usted quiera acusarme para castigarme...
- no seas tonto Posada, ¡lo que yo quiero es hacerte una propuesta!
- ¿propuesta?
 - si hombre es que fijate que he estado pensando que vos fácilmente pudieras ir a participar al concurso de televisión nacional "La Ruleta del Saber"...
- ¿qué dice?
- si, hombre nosotros te hemos estado observando y estamos convencido que con otro compañero inteligente y vivo como vos, fácilmente pueden ganar ese concurso, ¿por qué no te animás?, yo me los llevaría y sería su consejero...
- mire profesor, esa idea está buena y si me gustaría pero, ¿a quién le decimos?
- pues, yo pensé en algunos candidatos por ahí pero platicando con la profesora Alicia de Sigüenza (QEPD), creemos que el mejor es Juan "Chabita" Narvaez, ¿es tu amigo, verdad?
- pues, podemos decir que sí,
- entonces andá a buscarlo y le decís que yo quiero hablar con él,
- ¿y por qué no le dicen ustedes?
- ah, lo que pasa es que ese joven no viene a clases, dicen que solamente pasa leyendo y oyendo música clásica en su casa,
-está bueno, profesor,
- ah, pero eso si, ¡no hay que decirle a nadie de esto, ¿oíste?!
- ¿no, por qué?
- porque nunca se sabe si las cosas no salen bien, por eso es mejor hacer todo "calladito",
- está bien.

Con el aliento de regreso en mi cuerpo y aun con la sorpresa revoloteando en mi mente, salí apresuradamente del salón de clases y me encaminé a casa, adonde les conté a mis abuelitos (QEPD) sobre esta idea; después de cenar fui a la casa de Juan "Chabita" para hacerle la propuesta.

Aquel aceptó y para dar su respuesta, se comprometió conmigo que iría a clases al día siguiente para platicar con el profesor Canjura al respecto.

Cuando ya ambos habíamos acordado participar, el profesor Canjura dijo que el se encargaría de solicitar y hacer los trámites necesarios con el canal de televisión, para lograr nuestra participación; mientras tanto -nos dijo- ustedes prepárense bien, lean los libros de trabajo de Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Lenguajes, pues sobre ellos es que se basan las preguntas que les harán en el concurso.

Con Juan decidimos reunirnos por las noches en su casa para leer dichos libros, así como para hacer ejercicios de dialéctica entre los dos, pues no teníamos otra alternativa ya que el asistía a clases del noveno en las mañanas y yo por las tardes. Y así lo hicimos, yo después de cenar e ir a ver a la "bicha" por un rato o después de ir a dar una vuelta al parque, me iba a la casa de Juan, quien normalmente me recibía un poco malhumorado, pues decía que yo mucho perdía el tiempo que bien podría aprovechar para leer y aprender mas. Al principio, yo le respondía diciéndole que no se metiera en mis cosas, que me dejara hacer lo que yo quería, pero con el correr de los días, aprendí que era mejor no decirle nada para que en lugar de estar discutiendo sobre esas cosas, optáramos por meternos de lleno a leer, a estudiar. Con el tiempo, creo que Juan también agarró la onda y dejó de cuestionarme incluso, hasta comenzó a preguntarme acerca de mi relación con mi "bicha" y hasta me dio signos de interesarse para que esta relación se mantuviera sana.

Esas ocasiones de estudio eran arduas, debíamos leer, aprender y comprender todo los que los libros de los grados séptimo al noveno contenían y por eso, le dedicábamos largas horas, extenuantes horas; incluso algunas veces, principalmente los fines de semana, no dormíamos en toda la noche por lo que a medida que iban pasando los días y mientras esperábamos que el canal de televisión nos mandara la confirmación de la fecha de nuestra participación, el hastío se acrecentaba y el cansancio, hacía que a veces, pensáramos en tirar todo, en abandonar la idea y dejar que todo se quedara simplemente en un intento pero, afortunadamente, una noche se nos ocurrió oír otro tipo de música; es que a Juan le gustaba oír música clásica y yo le decía que a esa música me daba sueño, por lo que nos peleábamos hasta que uno de los dos cedía; pues bien, esa noche acordamos que escucharíamos otro tipo de música pero esta no debería ser ni ranchera, ni cumbia, ni música de protesta, ni música religiosa, sino que esta debería ser música con mensaje, preferiblemente música en inglés pues, deberíamos sacarle provecho aunque sea "educando al oído" -acordamos- y efectivamente así lo hicimos.

La noche siguiente fue una noche maravillosa, hermosa, con una luna grande con el cielo despejado y con un clima agradable que nos invitó a Juan y a mí, a salir al aire libre, bajo los árboles del patio y traspatio de esa casona, mientras en el tocadisco portátil de Juan, sonaba un disco "long play" que Ricardo (hermano de Juan) nos había prestado para escucharlo en esa ocasión; este disco era de música de Simon and Garfunkel y cuando sonó esta canción que ahora traigo para usted, de manera insospechada, mi espíritu se transportó a lugares bonitos, modernos, limpios, brillantes a los cuales nunca había visto pero que sin embargo, me parecieron tan normales y por instantes, mínimos instantes, mi alma volaba libremente por todos los parajes bellos, hermosos, del infinito, y me sentí contento, feliz y con sentido de vida, es decir, con ganas de seguir vivo y de ser una persona de valor y beneficio para la sociedad...

La confirmación nos llegó y con ella la invitación al programa que era para precisamente dentro de 4 días (ese programa lo pasaban -en vivo-, cada día martes) a las 7 de la noche. A la par de la alegría que Juan y yo sentíamos, también sentíamos mucho nerviosismo y quizás hasta un poco de duda pero, ya no podíamos echarnos ni hacernos atrás, debíamos seguir, debíamos estudiar mas, leer mas y mas; así lo hicimos hasta la tarde de ese martes, cuando el profesor Canjura, nos acompañó al parque del pueblo para tomar una de las "Mi Rancherita", que nos llevó hasta Santa Tecla, adonde tomamos una 101, para bajarnos enfrente del canal 2.

Llegamos al estudio y cabal a las 7 de la noche comenzó aquel concurso de conocimientos por medio de preguntas que eran formuladas a una de las 4 mesas de los diferentes centros educativos del país, representados por dos jóvenes quienes participaban con el método de uno contra todos y del cual el equipo (Centro Escolar) ganador era el que respondiera acertadamente al mayor número de preguntas, ganándose el derecho de regresar a la siguiente semana, para competir con otros 3 centros educativos, hasta ganar 4 semanas consecutivas con lo que se agenciaba el premio mayor consistente en todo el dinero que se acumulaba en una "vasija" a la que se le depositaba el dinero (eran 3 colones por pregunta) por cada respuesta que ninguno de los 4 equipos lograba responder correctamente.

Esa noche, a nosotros nos tocó competir contra el tercer ciclo del Colegio La Asunción de San Salvador, contra el tercer ciclo de Chalatenango y contra el tercer ciclo de Chinameca y... ¡ganamos el primer lugar!

Después del concurso, nos quedamos a dormir en la casa de una hermana del profesor Canjura en San Salvador (en realidad, yo no dormí y creo que Juan tampoco, a causa de la alegría); al llegar a la bella Armenia, al día siguiente, parecía que todo la gente del pueblo estaba enterada pues, desde que íbamos en la camioneta, la gente nos felicitaba, nos preguntaba cosas del concurso y nos expresaba su contento por lo logrado, al tiempo de animarnos a seguir ganando.

Desde esa misma noche, Juan y yo seguimos leyendo, aprendiendo, practicando y de vez en cuando, oyendo música hasta que se nos llegó el tiempo de ir al concurso nuevamente. En esta ocasión, varios compañeros del tercer ciclo, habían decidido acompañarnos y así es que, contrataron los servicios del señor Vides para que los llevara y se armó un grupo bastante grande de compañeros que nos acompañaron y quienes nos hicieron "porra" en el estudio de televisión aquella ocasión del concurso.

Ahora, nos tocaba enfrentarnos al tercer ciclo del Francisco Morazán de San Miguel, al Liceo Centroamericano de San Salvador y al tercer ciclo de Atiquizaya, al término del programa, nuevamente nosotros salíamos triunfadores y aunque habíamos pensado quedarnos a dormir en San Salvador, en la casa de la hermana del profesor, la satisfacción por el triunfo y la alegría que causábamos en nuestros compañeros, nos hizo cambiar de idea y nos regresamos a la bella Armenia, la cual nos recibió de una manera maravillosa, al nomas bajarnos del vehículo ahí enfrente de la alcaldía. Esa noche, me sentí muy feliz, muy contento, muy satisfecho y muy deseoso de seguir representando dignamente a nuestra querida Armenia; las palabras de la gente eran muchas, las muestras de apoyo y aprobación eran excelentes, los elogios innumerables y así, sentía que a mi corta edad, estaba haciendo algo que ojalá sirviera posteriormente de ejemplo a nuevas generaciones, para que hicieran el esfuerzo necesario para destacarse y representar bien a nuestra bella y querida Armenia, en cualquier ámbito.

Muy entusiasmados y desafortunadamente, confiados, partimos hacia nuestra tercera (y penúltima) semana de participación en el concurso, acompañados de muchos mas compañeros quienes habían contratado un bus. Llegamos al lugar y nos enteramos que competiríamos contra el INSA de Santa Ana, contra el tercer ciclo de Jiquilisco y contra el Colegio Cristobal Colón de San Salvador y ahí nos pusimos a competir, a tratar de ganar pero, esta vez, no nos alcanzó nuestro intento pues las circunstancias no nos permitieron ganar los puntos necesarios y al final, fue el Cristobal Colón la entidad que se ganó el derecho a regresar al concurso la siguiente semana, mientras nosotros, Juan y yo, junto a las docenas de compañeros, regresábamos tristes a nuestra bella Armenia.

Una nota agradable y bonito gesto de nuestra gente, fue lo que notamos al recibirnos enfrente de la alcaldía con aplausos, con vítores y con palabras de aliento, incluso, algunas palabras de agradecimiento de parte de unos profesores, incluyendo al profe César Adgusto y de la "niña Ali" quienes nos daban aliento y así, terminó esa aventura, mi primera aventura por televisión nacional la cual, llevo en el alma hasta el final.

Como ya nos había quedado la costumbre de vernos por las noches, con Juan acordamos seguir con esa actividad y así, el fin de semana siguiente, me fui a su casa para leer, estudiar y oír música. Afortunadamente, Ricardo aun no se había llevado su disco por lo que le sugerí a Juan que lo escucháramos y así, lo hicimos. Nos pusimos a escucharlo y yo, mientras la música sonaba iba dejando que mi espíritu se librara y que se transportara a bellos lugares, hermosos parajes, lo cual logré cuando escuchaba esta hermosa canción que traigo ahora y que, por siempre estará en mi memoria, junto a la imagen de Juan "Chabita" en esas noches de estudio, de cultura, de aprendizaje, de sueños, de anhelos, de ganas de ser alguien en la vida.

A usted, querido/a hermanito/a que me acompañó hasta esta parte de mi "Babosadita", quiero pedirle disculpas por haber "personalizado" demasiado esta, al contarle cosas que bien pueden tomarse como "altaneras" de mi parte pero, quiero asegurarle que no es esa mi intención sino que simplemente hablar, narrar sobre algo importante de mi vida.

Gracias por acompañarme y espero le guste la canción que le menciono y que traigo para usted, en inglés y español; es esta:


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Salí de la "Tierra Linda" en 1979 y siempre soñé y añoré con regresar y ver a la gente querida y a los lugares que me vieron hacer muchas cosas allá hace muchos abriles ya...