sábado, 1 de noviembre de 2014

Para Ti, Traigo Esta Melodía, Enmedio de mi Melancolía

¡El peso sobre mi pecho era demasiado pesado! El "tap", "tap", "tap" de las gotas de lluvia al golpear el techo, mas la luz del día habían hecho ya que mis ojos se abrieran y, aunque mi cuerpo aún se manifestaba adormecido, ese dolor interno que -repito- estaba sobre mi pecho, me hizo levantarme esta mañana.

Bebí un poco de agua y libé un sorbo de miel, de esa miel de la última botella de las que traje de mi último viaje a la "Tierra Linda" y que me entregara la mujer que adoro. Como siempre, hice mis ejercicios de estiramiento y después de darme un baño, salí a dar un paseo pues el tormento y pesadumbre eran muy fuertes, y yo... quería salir, necesitaba salir, es que, dentro de esas cuatro paredes de mi cuarto, sentía que me asfixiaba y esa constante y necia tristeza, se me presentaba firme, fuerte, constante. 

Ya una vez afuera de la casa y bajo las últimas gotas de la lluvia que se presentó esta madrugada, me fui sin rumbo ni destino, tratando de encontrar la razón de esta melancolía, de esta tristeza, de este dolor y manejé, manejé, manejé hasta que llegué a un lugar -¿quien sabe donde?- alejado de la gente, apartado y tranquilo, cabal, debajo de las ramas de un árbol, adonde me estacioné y en el cual, me puse a recordar, a meditar y finalmente lograr que con mis lágrimas, el peso del dolor que llevaba en el pecho, se amilanara, se apaciguara, se calmara...

Ya un poco mas recompuesto, le marqué a un gran amigo/hermano, a una persona a quien estimo mucho y a quien aprecio por su amistad que me brinda con sinceridad, es decir mas precisamente a Minchito Cienfuegos, a quien le conté de la razón de mi llamada, es decir, de mi tristeza, de mi nostalgia. Y el, con su paciencia, con su amabilidad, con su sabiduría, supo escucharme y sobretodo, entenderme, para después buscar darme su empatía, mientras me contaba que él también se sentía melancólico en estos días.

Es que, yo creo que es por la época del año, me decía Minchito, ya que uno siente estos vientos, tal como los de Octubre allá en nuestra querida Armenia, cuando éramos cipotes y/o jóvenes, que lo hacían a uno predisponerse mentalmente para lo que venía, que eran las fiestas del pueblo, la navidad, el año nuevo, etc. y en mi caso -continuaba- Minchito, a esto le agrego el hecho que un amigo/hermano mío vino a despedirse un día de estos, pues hoy precisamente cruza la frontera, rumbo a Armenia y eso, me hizo traer recuerdos de cuando yo viajaba por tierra hacia allá. 

Fíjate Monsiour que precisamente un día de estos, que estaba dentro de una tienda-supermercado, me dieron ganas de ir por la sección de perfumerías y cosas así para curiosear, pues entre tantas cosas en los mostradores de la tienda, vi que tenían los desodorantes de la marca "Old Spice" y entre esos, vi unos que decían "original", decidí abrir uno para olerlo y al hacerlo, con aquel olor tan característico, tan rico y único de esta marca, inmediatamente se me vinieron a la mente recuerdos de días lejanos de mi adolescencia cuando, iba al Plan Básico y que, después de tomar un baño, me ponía de este desodorante que fue precisamente el primero que utilicé, es decir, fue el primer olor de desodorante que se me quedó adentro de la mente y en esta ocasión que lo olí, hizo que se me vinieran muchos recuerdos de esas bellas instancias de joven que viví; concluía Minchito.

Minchito no se daba cuenta -y ahora reparo que no se lo dije- es que, ese fue también mi primer desodorante que usé, y para mí, los recuerdos mas fuertes que se me vienen al hablar de este desodorante, son de los bailes que se llevaban a cabo para recolectar fondos para la construcción de la escuela parroquial, ahí precisamente dentro de los recintos que ya estaban construidos para albergar dicha escuela en el atrio de la iglesia.

Cada ocasión servía para reunirnos y vernos varios cheros y cheras, ahí y en ese lugar fue donde recuerdo haber iniciado la "carrera" de querer bailar bien y de ser el mejor bailarín en cualquier baile, es decir, fue en esos instantes cuando me encontré con que a mi me gustaba bailar y que sentía que tenía ritmo, que era elástico, artístico e innovador con lo que, tenía las armas suficientes, para destacar en este ámbito. Y así lo hice, así traté siempre de ser el mejor bailarín adonde fuera que fuese el baile y de esta manera, recuerdo que de la mejor manera me esforzaba por bailar mejor que algunos de los cheros que eran también frecuentadores de esos bailes, como Koky Cienfuegos, Darlin Huezo, Hugo Figueroa, Oscar Chulo y otros quienes bailábamos con una de las hermanas Orellana (Martha y Beatriz), con Cristela Arana, con Zulanda Molina, con Morena Melgar, con una de las hermanas Mayén (Dinora, Cecilia, Brenda -Estelita, estaba muy chica, todavía-), con Lucy Cerritos y otras bellas jovencitas mas. Y en esos días, recuerdos vivos se me vienen, de escuchar, bailar y suspirar al compás de esta bella canción que pegaba golpe y que ahora, sirve para traernos recuerdos y para llevarnos de regreso a esos días para que los revivamos pues, así como me dijo Minchito ahora: "Recordar es volver a vivir".

Y para usted, querido/a hermanito/a, ¿le recuerda algo esta canción?  

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Salí de la "Tierra Linda" en 1979 y siempre soñé y añoré con regresar y ver a la gente querida y a los lugares que me vieron hacer muchas cosas allá hace muchos abriles ya...