viernes, 24 de octubre de 2014

Era Un Estudiante Enamorado, Como Cualquier Otro...

Cipotada chula,

Sin duda alguna, esta canción ha marcado etapas y momentos memorables en muchos/as de nosotros/as y estoy seguro que a usted, ¡le gusta!

Viejos, pero claros recuerdos tengo de varias situaciones en las cual, esta canción, sirve de fondo y quizás como marco de referencia de tiempos bellos, sanos vividos ya, y alejados... ¡varios -muchos- abriles! 

Uno de esos recuerdos, de los primeros que se me vienen a la mente en este momento, es acerca de una tarde de domingo, en la bella Armenia, mas precisamente en una refresquería que tuvo una efímera presencia en nuestra ciudad. Es aquella que estaba localizada en la esquina, enfrente de la casa-panadería de doña Sarita Narvaez, es decir, la casa que fuera (¿o no sé si aun sea?) de don Paco Portillo (dueño de la Finca Las Palmeras y dueño de aquel conjunto musical que se llamaba "The Francis' Boys"), esa misma casa adonde había otra panadería y en la cual trabajaban aquellos jóvenes que les apodaban "Los Quesadilla" (algunos de ellos, salvajemente asesinados por los "escuadrones de la muerte" ¡y cuyo asesinato aun sigue impune!).

Pues bien le comentaba que en una tarde de domingo, precisamente cuando yo me encaminaba al estadio del pueblo a ver a nuestro C. D. Salvadoreño, fue que decidí irme por la calle atrás de la iglesia y cuando pasaba por esa refresquería, vi a una muy hermosa y conocida joven que bailaba sola en esa sala que a esa hora estaba desolada, es decir, no había nadie mas que ella y un joven panadero que se sabía que era afeminado (o "gay" como se les conoce ahora), quien la observaba y animaba (trataba de reanimarla, pues la joven se mostraba triste, acongojada). Ella, hermosamente posando su bella anatomía que se mostraba a través de su pantalón estilo "jeans" color blanco, sollozaba en silencio, quizá trayendo a su mente el rostro de su amado o momentos importantes entre ellos, mientras bailaba, con los ojos cerrados y suspirando, bailaba una y otra vez, la misma canción que ella, seleccionaba en la cinquera del lugar. No niego que en ese momento, me hubiera gustado servirle de consuelo a esa bella mujer y permitirle que se apoyara en mi hombro de cipote para que llorara, mientras yo la consolaba (ella era -es- ¡porque aun vive!, unos 5-6 años mayor) pero, seguro de su rechazo, opté simplemente por quedarme ahí, observando, hasta que ella se fue con su amigo(a) a la parte interior de la casa y yo, continué hacia el estadio.

Otro recuerdo que llevo, es el de una mañana de mucha actividad en el Tercer Ciclo. Precisamente fue en aquellos días cuando nos trasladamos de la vieja casona adonde estaba "La Sección", hacia un pabellón de la Escuela de Niñas Juan Ramón Uriarte. Nos acabábamos de trasladar y para los que habíamos estado en aquella casona (grande pero encerrada); ahora, el estar en esos espacios libres, en medio de los árboles, sintiendo la brisa y respirando el aire puro, de ver a las mariposas y avispas revolotear entre las coloridas y olorosas flores, de ver y escuchar a los pajarillos, era como estar en un mundo nuevo, experimentando algo novedoso y juvenil, era así como si estuviéramos en pleno "Woodstock" gringo, y en efecto, ¡ese era nuestro propio "Woodstock Buchón"!

Las relaciones de amistad florecían; entre los novios la relación se estrechaba y el ambiente se llenaba de esa alegría, de esa jovialidad, de esa jodarria, de esa paz, de esa fraternidad, de esa comunidad, de esa amistad, de esa música, de esos colores psicodélicos en las camisas que inundaban nuestros sentido visual y que nos elevaba, nos unía, nos hacía ser y sentirnos igual...  

Y en esa mañana, que se me quedó grabada, "El Chivo Oquendo" (QEPD) estaba con su guitarra melancólica y sollozante, lanzando dulces notas melodiosas y románticas que se acompañaban del "canto" de los que le rodeábamos y que pretendíamos hacerle coro (aunque no nos dábamos cuenta que en realidad, le arruinábamos su presentación artística, aunque el, actuaba como si no le importaba y seguía tocando, permitiéndonos que siguiéramos con nuestro "berridos"), hasta que se nos llegó la hora de entrar al salón de clases porque en ese momento, salió "Valija" gritando; ¡NOVENO 4, TIENE CLASE!     

Y esta es la canción, le invito a que la escuche y que nos diga si no le gusta; ¿se atreve?

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Salí de la "Tierra Linda" en 1979 y siempre soñé y añoré con regresar y ver a la gente querida y a los lugares que me vieron hacer muchas cosas allá hace muchos abriles ya...